Testimonio de Eloy Roy
“El ritual de dar de comer a la tierra, me convirtió”
¿Por qué la iglesia católica empezó a interesarse en la cultura y a respetarla? Fue un cambio porque ya se le iban los clientes. Todo lo que no correspondía al ritual católico era considerado pagano y lo que era pagano había que combatirlo. Entiendo que hay gente que no cree que esto sea sincero. Como iglesia nos lo merecemos. Personalmente he ido más allá. Cuando llego a Tilcara veía que había cosas importantes en la cultura. ¿Hasta qué punto eran cosas profundas que salían del alma de un pueblo? No me daba mucha cuenta, pero lo que más me llamó la atención es que eran expresiones culturales vinculadas con una religión ancestral, con una cosmovisión, y veía que se estaba muriendo. Yo preguntaba a la gente, “¿por qué la Pachamama?” Se reían nomás, y parecía ser un pretexto para perpetuar el Carnaval, para emborracharse y cosas así. Yo veía esto de darle de comer a la Tierra, con seriedad. Sentía que era una cosa que pasivamente se perpetuaba.
Cuando vieron que el cura no los iba a comer, me invitaban a participar. Lo hice con mucho gusto y trataba de interpretar un poquito los signos. A mí me ha interesado muchísimo el tema de la ecología y decía: en todas partes tendríamos que hacer esto, poner un gesto de reconocimiento de que todo viene de la tierra para que volvamos a tener. Seguramente que en el pasado lo tuvimos, una relación realmente humana como de hijo a madre. Y entonces me entusiasmé. Había comenzado ese trabajito de iniciación a las comunidades, y preguntaba –en nuestras sesiones de formación donde siempre partíamos de los valores de la gente y de sus problemas e inquietudes– ¿cuál es la fiesta religiosa más importante para ustedes?, era Carnaval.
Tenía que tomar eso en cuenta, ¡cómo iban a decir que es Pascua! Veía que Pascua no era. Traté de analizar y de comprender por mi propia cuenta qué era el Carnaval. Ligado al Carnaval estaba el tema de Pachamama. Entonces dije: ahí estamos en el corazón de la religión verdadera. Esto era el corazón de nuestra gente. Pero jamás, y Dios me es testigo, he tratado “EL ritual de dar de comer a la tierra, me convirtió” Testimonio de Eloy Roy de agarrar una cosita para llevar gente a mi boliche, al contrario, yo iba al boliche de ellos. Yo estaba con ellos. Cuando empezamos a preparar un material para las reuniones de nuestra gente, empecé a escribir cositas sobre el tema de la Pachamama, a partir de lo que sentía y veía, y sobre todo para valorarlo con ciertos textos bíblicos, valorarlo como una cosa realmente de Dios, porque lo es. La tierra es el don de Dios, no hay otra cosa mejor dada al ser humano. Y si uno no reconoce a Dios a través de la tierra, está totalmente ciego. Dios viene a nosotros a través de la tierra. Nos da la vida a través de ella. Yo preparé unas pequeñas oraciones, unas celebraciones muy sencillas para que esa gente sintiera que no había una ruptura entre lo que estábamos emprendiendo, ese redescubrir la palabra de Dios a través de la vida, y lo suyo, que es como su corazón.
Dios habla en la Biblia de los signos: del agua, del sol, la luz, la tierra. Jesús habla de semillas, y de semillas y de semillas y del árbol que da frutos, no hay otra cosa. La vida del hombre está identificada con esto, y el hombre está hecho de barro, está hecho de tierra, el ser humano está hecho de tierra. La Biblia cayó en manos de unos intelectuales que empezaron a ver dentro de todos los símbolos de la naturaleza cosas vulgares y a buscar la gran realidad detrás de esto, que no es falso, como aproximación, como un caminar hacia la búsqueda de la verdad. Eso no es falso porque son signos que nos llevan a una realidad más profunda. Pero si vos escamoteás esos signos estás totalmente equivocado, inventás cualquier cosa, estás totalmente fuera del cuerpo, fuera de la realidad, fuera de la carne, fuera de todo. Entonces hacen una religión ahí en las nubes, espiritualista, desencarnada y que fundamentalmente te hace más loco que otra cosa.
Porque te divide, te separa de lo que sos. Hay que poder llegar a una realidad más profunda, a través de los signos naturales, a través de lo sensible, y por eso los mismos sacramentos son nada más que cosas así, nada más que cosas sensibles, porque no podemos tomar otras cosas que las cosas de la naturaleza que nos habla de una realidad más profunda. El Espíritu de Dios es como el agua, como el viento, como el fuego. No podemos expresar nada sino a través de la naturaleza. Yo no hice más que traer a cuenta que este amor que se tiene a la tierra, esta manera de ver el mundo a partir de la tierra, era una cosa, la más sana, la más bella, la más hermosa, más humana y más divina que podía haber. Ellos no estaban equivocados, sino nosotros, que al usar el agua, la sal, el signo del viento, del soplo, todas esas cosas, y el fuego, y la luz, nos olvidábamos que esa luz era luz verdadera, el fuego era un fuego verdadero.
Entonces es más bien lo que se vivía acá, los ritos de acá, los signos de acá que dan vida. En la iglesia está muy recortado. Por ejemplo la hostia, eso es tomar pan, y el pan, ¿de dónde viene? El pan viene de todo el trabajo, viene de la semilla, viene de esa elaboración fantástica desde el desarrollo de la planta, en la tierra, calentada por el sol, el viento, el aire. Eso es Dios, eso es mi carne, eso es mi vida. Y el vino lo mismo, así que el vino no está fuera. Cuando vos llegás a una iglesia te cuesta asociar la hostia con el buen pan hecho por nuestra gente, y con el vino de nuestras fiestas, aunque el vino lo toma el cura solamente, porque no es muy práctico que toda la gente tome vino en la iglesia. Pero debería ser así, sin ser un carnaval. Lo que pasa es que la iglesia es un templo para mucha gente, entonces no podemos vivir las cosas en profundidad.
En los Hechos de los Apóstoles, y también en las cartas de Pablo, se menciona la diferencia de cómo se celebraba la misa, la eucaristía. Eucaristía no es misa, eucaristía es acción de gracias, es agradecer a Dios por lo que se está viviendo. Era el banquete de las pequeñas comunidades, donde todos tenían su mesita, o estaban sentados a la manera oriental, y ahí se compartía, y era el vino de cualquier asado o el que ellos hacían, y dentro de esto, el pan. La gente de aquí vive ese compartir alrededor del ritual a la Pachamama. Jamás se va a hacer sin que haya una gran fiesta, un gran compartir,mucho vino. Es un poco lamentable que a veces haya excesos, pero el hecho es normal, en una fiesta es normal que uno se emborrache, si no sería un poco aburrido. Vos lo tenés todo ahí cada momento. La misa tendría que ser así, aunque no hay necesidad de poner cohetes y hacer fumar al altar, darle cigarrillos, pero está ahí, es el culto más natural a Dios Yo agregué que la tierra es el don de Dios y que Dios le regaló la tierra a todos los hombres, no a uno. Y ahí viene toda la enseñanza de que la tierra es el don para la humanidad. A Adán y Eva se los da como símbolo de la unidad de toda la familia humana. Dios nos ha dado la tierra para cultivarla, para cuidarla, no para destrozarla, no para envenenarla, no para contaminarla. Son enseñanzas que vienen del Génesis. Y las alabanzas de los Salmos son sólo a través de los árboles que aplauden, los ríos que bailan, toda esa poesía. Entonces, la naturaleza participa de una gran fiesta, y la naturaleza es el templo de Dios, es manifestación de Dios, por eso le ponen el sol y la luna como dos grandes candelabros, luminarias, y todo esto está construido en la visión que tiene el judío antiguo del mundo: es el templo de Jerusalén, el mundo es como el templo con sus columnas, con su bóveda, con sus cosas, así es el mundo.
Y ¿qué hay en el templo? La presencia de Dios. Porque no hay otra revelación de Dios sino a través de la naturaleza, conocemos a Dios a través de sus obras. Pero, el gran problema, y eso lo denuncia la Biblia con una fuerza increíble, es que nos hemos quedado muy a menudo con las obras sin ir hasta el que hace las cosas, el Hacedor de las cosas, y eso se llama idolatría y en eso caemos constantemente, incluso en la iglesia; esa idolatría, que nos quedamos ahí, prendidos a las cosas, y pensamos que esto es nuestro Dios. Resumiendo la cosa, yo no traje a la iglesia cositas de la cultura para atraer a la gente. Al contrario, fui a lo de ellos, traté de darle una interpretación que yo pienso que era muy sana. Ayudé a darle un sentido, siempre ha sido el sentido profundo en el corazón de la gente que está de mucho antes de que llegara el cristianismo. Ver a Dios a través de las obras, que lo llamen no importa el nombre, y entrar en comunión con la divinidad a través de las obras de Dios que son la tierra, primero, fundamental, como madre. Acercándome a esto, he podido integrarlo naturalmente en mi discurso, en mis cosas, y era para mí la cosa más normal.
En todas nuestras actividades, estaba la cultura, porque esa gente tenía su cultura, y si estoy con esa gente, estoy con su cultura, o no estoy con ellos. Es poco lo que yo hice, tal vez, seguramente hubo errores, desprolijidades. Pero fundamentalmente, a mí me ayudó muchísimo, me convirtió, me convirtió a la naturaleza. Solamente ese ritual de dar de comer a la tierra, me convirtió.”

